
Tal vez sea demasiado tarde para hacer una análisis de uno de los títulos más esperados del año, pero aun así merece la pena, no solamente porque Prototype recibió una avalancha de piropos y criticas muy positivas, porque el game realmente es muy bueno.
Para empezar, creo que Prototype tuvo esa recepción calurosa porque fue la novedad en el medio de las viejas formulas utilizadas hasta el agotamiento. Fórmulas muy bien disfrazadas, pero que a fin de cuentas son más de lo mismo y cansan a los jugadores que esperan algo verdaderamente divertido.
En ese título, más que nada, utilizaremos las habilidades especiales; ¿a quién no le gustaría tener súper poderes capaces de dominar el universo? Así es Alex Mercer, un individuo que fue sometido a experimentos científicos y de la noche para la mañana descubre que posee asustadoras formas de imponer su presencia.
Lo que más me gusta del personaje es la rabia y la mala ostia que lleva adentro, reflejada no apenas en su personalidad, sino en la forma que camina y que se porta, pero principalmente en la consciencia de los estragos que sabe que es capaz de producir. Mercer puede correr por las paredes, transformar sus brazos en armas gigantescas, tomar la forma de cualquier ser viviente, en fin, es completamente invencible.
El escenario para compensar tanto poder, está obviamente lleno de enemigos, me recuerda incluso al Dead Rising. La historia transcurre en Manhattan donde la población, -después de un ataque terrorista- se convierte en mutantes más que hostiles.
Las misiones son casi iguales. De ese modo, puedo decir que el juego fue hecho para los jugadores con sed de sangre y poco más. La gracia del game no es hacer bonitos golpes o probar tu inteligencia, sino matar y matar simplemente, sin ninguna compasión.
Muchas veces ser dotado de tanto poder puede cansar y parecer aburrido, pero para muchos gamers ese título será adrenalina pura. Prototype intenta ser original, pero no lo logra. Consigue ser un entretenido juego de acción en tercera persona que nos transforma en una máquina de destrucción. Los efectos de sonido también son grandes responsables del resultado final.

